Editorial. Acerca de este número

“Se incendiaban las rucas, se mataban y capturaban mujeres y niños
Se arreaban con los animales y se quemaban las sementeras.
Estamos ante una de las páginas más negras de la historia de Chile”

(José Bengoa, “Historia del pueblo mapuche, siglo XIX – XX”)

Son las páginas más negras que se podrían escribir sobre la historia de Chile, pero es una más de las historias de masacre que enlutan las páginas de la historia mapuche. La cual se cuenta en la lengua de los pómulos pronunciados, de algún anciano moreno que relata epew [1] a la silenciosa luz de un fogón en una comunidad mapuche. Son las heridas de la historia que cuenta que nunca fuimos los ganadores de las batallas contra occidente, y es más, son los retazos de las cicatrices de un pueblo asesinado por el progreso y la civilización.

Ningún historiador podría ni podrá describir tanto horror y dolor que los antiguos mapuche sufrieron durante el gran genocidio de la Araucanía (o como lo menciona la historia chilena, la pacificación de la Araucanía). Tampoco ningún sociólogo o antropólogo entenderá las fuerzas que nos llaman a seguir luchando, después de más de 500 años. Luchas con los españoles, con los criollos y ahora con el estado chileno. Antes mano de obra, después un estorbo a los intereses económicos de la época y actualmente la persecución continúa, mediante leyes impuestas en contra de nuestra cultura y nuestra resistencia. Resistencia que continúa a pesar del paso de los siglos a perdernos como cultura y a perder la tierra que nos da fuerza para seguir la lucha día a día.

Nosotros los mapuche del siglo XXI, somos los nietos de aquellos abuelos que en los 60 migraron hacia Santiago, para salir del empobrecimiento que dejó años de usurpación a los territorios mapuche, y los hijos de estos mapuche que asentándose en las poblaciones de las periferias santiaguinas fueron víctimas en conjunto con el poblador chileno de los asesinatos y torturas de la dictadura militar a mediados de los años 70 y durante todos los 80. Somos nosotros los cuales cargamos cicatrices que no pueden ser curadas con pastillas de integración social.

La mayoría de nosotros, somos los primeros que tenemos estudios universitarios y nos atrevemos, aquí en la ciudad o en la diáspora como muchos de nosotros la llamamos, por no ser nuestro lugar de procedencia original y cultural, donde nos hemos establecido dentro de comunidades locales, y que a diario nos formamos identitariamente como mapuche, lidiando con el occidentalismo, con el capitalismo y otros males de las sociedades de consumo. Warriache [2] nos llaman, y con orgullo nos atrevemos a escribir de nosotros y de nuestro pueblo, de nuestras luchas, de la pobreza que existe en el sur, y de nuestro pueblo tan querido, que se niega a desaparecer.

La ciudad y el orgullo de pertenecer a un pueblo luchador, nos hacen crear política desde las cenizas y de volver a reinventarnos con conciencia de clase y conciencia de indio. Haciendo conciencia de la lucha, y un pueblo en el cual todos y todas, aunque se haya borrado la morenidad, somos parte.


[1] Epew: Cuentos históricos sobre el pueblo mapuche
[2] Warriache : gente de ciudad

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1 Comment on Editorial. Acerca de este número

  1. La discriminaciòn de nuestra raza, por el hecho de ser Mapuches,jamàs he permitido que personas de cualquier condiciòn social, haya tenido la osadìa de querer pasar por encima de mi condiciòn de indio originario del Pueblo Mapuche.
    Mis padres (Q.E.P.D.)No abandonaron este mundo,teniendo la dicha y la satisfaciòn de haber dejado a su hijo profesionalmente para que nadie lo pasara a llevar,humillandolo por su condiciòn de Mapuche.
    Y de lo que màs me siento orgulloso,es el de llevar el nombre de nuestros màximo, desaparecido y traicionado jefe LAUTARO.
    Por eso al leer este editorial sobre la Historia de nuestro pueblo mapuche,lamento que a estas alturas de nuestra civilizaciòn,todavìa exista la maldad e ignorancia,de querer olvidar las gloriosas gestas heroicas de nuestro pueblo, que resistiò por 400 años
    a los invasores españoles, que jamàs lograron dominar y esclavizar a los mapuches.
    Nuestros valientes e inteligentes Jefes Caciques,no solo demostraron ser valientes guerreros, sino que se distinguieron por ser grandes e inteligentes estrategas. Lo que les permitiò resistir al invasor extranjero derrotandolos y haciendolos abandonar nuestro territorio.
    Pero jamàs nuestros guerreros y Caciques, tuvieron la criminal idea de dar un golpe de Estado y torturar,,encarcelar,asesinar y hacer desaparecer los cadàveres de sus propios hermanos de raza y de sangre.Nunca se les conocieron gestos de traidores.

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