La alcantarilla oligopolista

  • Por Alexis Delannoy Hernández

Faltan pocos meses para las primarias y si usted le pregunta a la gente cuántos candidatos hay inscritos para las próximas elecciones y cuáles son, probablemente una gran mayoría mencione entre dos y cinco candidatos como mucho.

La interrogante que surge es ¿por qué gran parte de la ciudadanía solo reconoce una minoría de los candidatos? ¿Cuál es causa de esto?

Primero, se deduce que existe una responsabilidad en el papel que cumplen los medios de comunicación a la hora de difundir información de los candidatos. Los medios se focalizan en intereses particulares, guiados por los dueños de empresas como El Mercurio, propiedad de la familia Edwards, vinculada a la derecha más conservadora.

Medios como estos ostentan un monopolio de la información e imposibilitan el conocimiento de otros candidatos. El poder se concentra creando un órgano cerrado de carácter oligárquico.

En segundo lugar, podemos apuntar a los fondos económicos, que suelen ser un pilar fundamentar a la hora de atraer votantes. Se establece una burda relación entre la gestión de la riqueza particular y la posible administración del estado que vive bajo el paradigma de “entre más dinero posea un candidato, mayor será la prosperidad económica de la sociedad”.

Si analizamos ejemplos de crecimiento económico de diferentes países podemos notar que el incremento de la riqueza de un país no erradicará necesariamente la pobreza, por el contrario, sin políticas claras se traduce en un aumento de las brechas sociales, es decir, el menos afortunado cae en una miseria aún mayor y el más adinerado aumenta su fortuna. Si quisiéramos solamente aumentar la riqueza de un país, sin pensar en una adecuada distribución de ella, deberíamos establecer como requisito mínimo a los candidatos experiencia laboral en Wall Street.

Dos precandidatos dominan la escena de los medios y poseen un mayor índice en intención de voto en desmedro de los demás. Según el último sondeo realizado por la encuesta Adimark (abril 2017) quienes lideran la carrera presidencial son el Sebastián Piñera con un 24% de intención de voto, y el senador Alejandro Guillier, con un 19%. El primero, ex presidente, ha sido golpeado por su relación con distintos casos de corrupción, como la minera Dominga, además de diversos movimientos financieros de dudosa ética, como lo ocurrido con sus acciones en la empresa LAN, actualmente LATAM. La imagen del Sebastián Piñera empresario, la de un poseedor de aptitudes que pueden convertir a Chile en una “máquina para escupir dinero”, esconde en realidad una serie de acciones que apuntan a su propio beneficio y no al del estado.

Por otra parte, el senador Alejandro Guillier que aunque a diferencia de su competencia no presenta casos de corrupción, sí ha sido blanco de críticas por comportamientos igualmente deshonrosos. Actualmente el senador está en un proceso de investigación de la Fiscalía por eludir dineros al Servicio de Impuestos Internos (SII) en forma de facturas relacionadas con los medios de comunicación TVN, Chilevisión y La Red durante el año 1993.

De igual forma, ambos candidatos son dueños de un patrimonio económico para nada modesto: Guillier goza en total de $361 millones y Piñera llega a la cifra de US$2,7 millones. No obstante la gran diferencia entre los dos aspirantes, estos son poseedores de una gran cantidad de bienes en comparación con una familia común, que según los estudios realizados por “The Global Wealth Report 2016”, en promedio posee unos US$25.000 dólares de patrimonio.

Es debido a esto que la opinión pública contempla con desprecio a esta clase política y esto se refleja a la hora de votar. Los bajos niveles de participación electoral son consecuencia del duopolio que abarca la oligarquía.

Sin duda el ganador de las próximas elecciones se definirá a favor de quien posea mayor carisma y capacidad mediática, mejor dicho, el individuo que adquiera la habilidad para manipular a la mayor cantidad de personas en comparación con su oponente. Por mi parte, me dispondré a informarme de manera acabada sobre el resto de candidatos.

Sobre nuestro lector-columnista:

Mi nombre es Alexis Delannoy Hernández. Nací en Santiago de Chile el 18 de diciembre de 1998. Soy seleccionado nacional de taekwondo y violinista en distintas municipalidades hasta el 2012. Actualmente curso primer año de Ciencias Políticas en la Universidad Central.

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